Ni más ni menos, igual BPW Ceuta

Este año la reivindicación por el día de la Igualdad Salarial, el 22 de febrero, cobra mayor importancia que en los últimos años, por la situación de desigualdades en la que nos movemos en estos tiempos. Estamos en una situación nunca antes vivida, de pandemia, incertidumbre, crisis sanitaria y económica, no son buenos tiempos; y sobre todo es una pérdida en la andadura que se llevaba respecto a la eliminación de la brecha salarial. Esta situación ha generado un aumento en la diferencia salarial en nuestro país de un 12%, y nos sitúa en diciembre de 2020, en un 36%.

Se preguntarán ustedes, de verdad que existe brecha salarial? Da pena reconocerlo, sin embargo, la respuesta es afirmativa por las siguientes razones: las mujeres acceden al mercado laboral en igualdad, pero las circunstancias personales, de compaginar vida laboral, profesional y familiar hace que la mujer deje de tener como prioridad su trabajo fuera de casa. Asimismo, el trabajo no remunerado que sigue haciendo en casa, no consta ni se cuantifica en ninguna estadística. Y ahí es donde surge la diferencia, porque las mujeres tenemos que relegar a un segundo plano nuestra promoción y desarrollo profesional. Desde esta perspectiva, y tras análisis realizados, se ha determinado que el mundo pierde una riqueza que no se encuentra contabilizada en el PIB mundial, y es el trabajo que desempeñan las mujeres dentro del hogar (además de incluir el cuidado de hijos y mayores) de forma que como decía no consta en ninguna estadística, ni se cuantifica en cuanto a remuneración.

También existe lo que se conoce como el techo de cristal, que en el ámbito empresarial privado, hace que las mujeres lleguen a una situación en la que no pueden escalar más posición porque se lo impiden, a veces, incluso otras mujeres. Si ellas impiden alcanzar esos puestos de responsabilidad a los que las mismas han tardado mucho tiempo en llegar; y por ello, no se lo ponen fácil.

De todas formas, la realidad es que la brecha salarial es un problema mundial, con una excepción que es Islandia, donde existen mecanismos legales para controlar que no se produzca esa diferencia de salarios dentro de la misma empresa; por razón de género. De hecho, llama la atención que países desarrollados como Reino Unido, EEUU y Japón discriminan a las mujeres en el mundo laboral con menos salario; siendo en el caso de Japón una discriminación relacionada con la cultura, que relega a la mujer a un plano sumiso, de forma que no tenga ni voz ni voto. Ultimo ejemplo que aparecía en estos días en las noticias, es que el gobierno nipón no quiere a las mujeres en las reuniones, y que si ellas asistían debían mantenerse en silencio. Es uno de los peores países en cuanto a brecha salarial, ocupa el puesto 121 de la lista mundial, solo por delante de Bahréin, Qatar, Irak o Yemen.

En 2020, llamábamos la atención en el hecho de que esta brecha salarial, tenía consecuencias ya no solo a día de hoy que cobramos menos las mujeres, sino también en el futuro, sobre la menor base de cotización, de esa forma resultábamos perjudicadas en nuestras pensiones. Al menos, este aspecto se ha querido compensar, y así ha quedado regulado en el Real Decreto-ley 3/2021, de 2 de febrero, donde se han adoptado medidas para reducir la brecha de género, para aquellas mujeres en su rol de cuidadora de hijos. Al menos, reconocer que la maternidad afecta decisivamente a la trayectoria laboral de la mujer en su etapa en activo, es un paso a la eliminación de la brecha, y esta medida de mejorar las pensiones a aquellas mujeres con hijos, me parece muy acertada. Sin embargo, no seamos tan simples, hay mujeres que no son madres, y tienen responsabilidades familiares que pueden afectar a la disponibilidad en el trabajo, pueden cuidar a personas mayores, con discapacidad, etc; también hay que pensar en ellas. Son muchas las situaciones en las que la mujer prioriza su responsabilidad como cuidadora frente a su desarrollo profesional y laboral; tengamos en consideración esas situaciones.

La brecha salarial hay que entenderla desde dos tipos de segregación: la vertical en la que los hombres se encuentran en la cúspide y las mujeres están en la base de la jerarquía organizativa donde se concentran en trabajos y sectores mal remunerados como consecuencia de las expectativas socioculturales; en cambio la segregación horizontal es la concentración de hombres o mujeres en determinadas profesiones; así pues los hombres están más concentrados en carreras técnicas tales como la ciencia, la tecnología de la información y las comunicaciones con mejores salarios, y las mujeres en sectores asistenciales tales como la educación, el cuidado, la enfermería, etc, con sueldos más bajos. Con frecuencia, las mujeres recurren a empleo a tiempo parcial para poder conciliar el trabajo con las responsabilidades familiares. En la UE, EL 29% de las mujeres afirma que el motivo principal de que trabajen a tiempo parcial son las responsabilidades relacionadas con la prestación de cuidados, frente a solo el 6% en el caso de los hombres. (Fuente: Eurostat)

Esta pandemia ha dejado aún más evidente las desigualdades, y se ha producido un retroceso en la eliminación de la brecha salarial, debido a varias razones: las mujeres se han visto más afectadas por la pérdida de empleo, pues también son las que tienen los empleos más precarios. Las que han seguido trabajando, desde casa, se han sobrecargado de tareas y no tienen apenas desconexión. La pandemia ha evidenciado el papel de cuidadora que asume la mujer desde el primer momento, de hecho, son ellas las que han asumido esta nueva normalidad, con una sobrecarga de tareas: casa, trabajo, cuidado de niños y mayores, etc.

Este año 2021, la Federación BPW Spain ha lanzado la campaña en redes sociales, bajo el slogan “Ni más, ni menos, igual” Así es nuestra reivindicación y el objetivo a conseguir, querer obtener el mismo salario al mismo trabajo realizado. No queremos ser pesimistas, pues queda mucho por recorrer en esta andadura. No obstante, hay que mirar al futuro con la esperanza de que el mundo cambia, de que nos encontramos en una nueva era: la digital; y en esta hemos de aprovechar todas las ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías, para demostrar que las mujeres podremos liderar este cambio, pues conlleva un cambio de mentalidad, basado en la sostenibilidad, la empatía, la diversidad, la solidaridad, la sororidad, la inteligencia emocional, etc todos ellos valores en femenino. Desde BPW Spain, seguiremos con la sensibilización y la concienciación; ya que como suele decirse, cuando se tiene un problema hay que reconocerlo para luego buscar la solución. Así pues, si no reconocemos la brecha salarial, nunca seremos capaces de eliminarla. Así de simple, ni más ni menos.

Sin actos presenciales por la pandemia

Hoy lunes 22 de de febrero se celebra a nivel nacional el EQUAL PAY DAY, o día de la Igualdad Salarial, este año con el lema "Ni más ni menos, igual" mediante el cual se reivindica la eliminación de la brecha salarial existente. Esta celebración, que se inició en nuestra ciudad por primera vez hace dos años, tiene como objetivo concienciar y sensibilizar a la población en general, sobre la desigualdad salarial existente a día de hoy. Las mujeres tienen que trabajar 418 días para igualar sus salarios a los hombres.

Este año, debido a la situación sanitaria generada por la pandemia de coronavirus, no habrá actos presenciales pero estará muy presente en redes y en todas las webs de las distintas delegaciones de BPW de la Federación BPW Spain.

Artículo publicado en El Faro de Ceuta por: https://elfarodeceuta.es/ni-mas-ni-menos-igual/ 

Sony Vashdev Lalwani

Presidenta de BPW Ceuta