Palabras reivindicativas del mes marzo

Mientras haya una legislación en el mundo que siga sin contemplar la igualdad de derechos entre hombre y mujer, habrá que seguir reivindicando.

Mientras sigan existiendo religiones que contemplen la desigualdad entre el hombre y la mujer, habrá que seguir reivindicando.

Mientras sigan anunciándose en las noticias muerte de mujeres por violencia machista, habrá que seguir reivindicando.

Mientras se sigan aprovechando los conflictos bélicos para perpetrar en las zonas de conflicto violaciones, vejaciones y torturas masivas de mujeres, habrá que seguir reivindicando.

Mientras existan brechas salariales y de prestaciones sociales entre hombre y mujer, habrá que seguir reivindicando.

Mientras exista una situación de acoso o supremacía de un hombre sobre una mujer, habrá que seguir reivindicando.

Mientras las cúpulas de los poderes de mando en todos los sectores no se equiparen presencialmente entre hombre y mujer, habrá que seguir reivindicando.

Reivindicar significa reclamar o defender un derecho que a uno le pertenece. Su origen etimológico proviene de “res (cosa), “vis” (fuerza) y “dicare” (acusar). Es decir: “reclamar con fuerza una cosa”.

¿Por qué a día de hoy existe tal cúmulo pendiente de reivindicaciones cuando uno de los factores claves de nuestra formación es que la mayor parte del tiempo de la educación de los hijos la llevan a cabo las madres -mujeres- y cuando la mayor parte del profesorado está compuesto por maestras -mujeres-?. Es decir, la mayor parte del tiempo de los hombres y mujeres en nuestra formación como personas lo pasamos en un entorno femenino.

Reflexionar significa pensar y considerar un asunto con atención y detenimiento para estudiarlo, comprenderlo bien, formarse una opinión sobre ello o tomar una decisión.

Reivindicar si, luchar también, pero no hay mayor logro que el que se perpetúa en cada gesto y se implanta en cada hogar, que es lugar de dónde provenimos todos, hombres y mujeres.

Si por ser mujer se acarrean el 95% de las bajas por enfermedades de los hijos, en vez de dialogar con la pareja para que él asuma la mitad, no cabe queja de que en las entrevistas de trabajo pregunten por ser mujer sobre el proyecto familiar.

Si por ser mujer se deja de lado la trayectoria profesional para volcarse en la atención familiar en vez de compatibilizar esa trayectoria con un cuidado familiar compartido con la pareja, no cabe queja, de que la cúpula de los poderes de mando en todos los sectores siga gobernada por mayoría de hombres.

Si por ser mujer ante una ruptura de pareja se sigue perpetrando la custodia unilateral materna de los hijos en vez de corresponsabilizarla con el hombre, como se puede pretender que los hijos interioricen la igualdad de sexos y no normalicen que las mujeres tienen “por naturaleza” distintas funciones en la vida y en la sociedad que los hombres.

Si por ser mujer y tener una relación de pareja se deja de lado el entorno de amistades personales, de relacionarse, de salir, de que la vida anterior cuadre con ese nuevo formato para adaptarse al entorno y el ambiente del hombre, como vamos a lograr qué en las nuevas generaciones, se parta de la base de la igualdad entre el hombre y la mujer.

Si se sigue educando en colores rosa y azul, en prácticas de danza y futbol, en muñecas y coches, en diferentes horarios de llegada, funciones en la casa, permisos para viajar, salir, según tengas un hijo o una hija que estás exactamente reivindicando hoy…

Las primeras que tenemos que desterrar de nuestro vocabulario expresiones y frases machistas somos nosotras.  Las primeras que tenemos que funcionar con auto estima y plena autonomía somos nosotras. No tenemos que necesitar una aprobación o pedir permiso para realizar una inversión, cambiar de trabajo, montar un negocio, emprender un proyecto o simplemente vestirnos como nos dé la gana. Tenemos que compartir nuestras propias decisiones.

Y así un sin fin innumerable e inmensamente amplio de quehaceres, rutinas, hábitos cotidianos y diarios, normas, expresiones, formas de funcionar que dependen exclusivamente de uno mismo y que de realizarse de otra manera podrían cambiar la trayectoria de la mujer en el mundo.

Existe un proverbio chino anónimo que dice: “Antes de intentar cambiar el mundo, date tres vueltas por tu casa...”.

En el mes de la mujer me gustaría reivindicar EN VOZ ALTA el derecho a la igualdad de todas aquellas mujeres que simplemente por el territorio de dónde han nacido sufren la más brutal de las discriminaciones, la falta de libertad y derechos. Y me gustaría compartir estas reflexiones con todo el resto de mujeres que tenemos la fortuna de haber nacido en otros territorios, porque PODEMOS CAMBIAR MUCHÍSIMAS COSAS TODOS LOS DÍAS DE NUESTRO CALENDARIO.

FELIZ DÍA DE LA MUJER

Cristina Ogazón

Abogada

Asociada de Asodame BPW Barcelona